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V Veredicto México

México · guía principal

Historia del juego y las apuestas en México

Por Eitan Gorodetsky · Última actualización 23 June 2026

El juego con apuestas tiene raíces prehispánicas en México: el patolli, documentado entre mexicas, mayas y otros pueblos mesoamericanos, era un juego de tablero con apuestas que podían incluir desde mantas hasta la propia libertad. Durante la Colonia se sumaron las peleas de gallos, autorizadas por la Real Hacienda como fuente de ingresos fiscales, y en 1770 nació la Real Lotería General de la Nueva España, antecedente directo de la actual Lotería Nacional. En el Porfiriato florecieron los hipódromos y casinos de estilo parisino, apogeo que terminó cuando el presidente Lázaro Cárdenas decretó el cierre de los casinos en 1935 (incluido el célebre Agua Caliente de Tijuana); esa prohibición se consolidó en la Ley Federal de Juegos y Sorteos de 1947, que —con reformas y su reglamento de 2004— sigue siendo la norma vigente y no contempla el juego online. Hoy México opera bajo un mercado gris tolerado, con presión creciente para reformar una ley de casi 80 años. Contenido actualizado en julio de 2026. Solo para mayores de 18 años; juega con responsabilidad.

El patolli y los juegos de apuestas prehispánicos

Antes de la llegada de los españoles, distintos pueblos de Mesoamérica —entre ellos teotihuacanos, mayas, toltecas y mexicas— ya practicaban juegos de azar con apuestas. El más documentado es el patolli, jugado sobre un tablero en forma de cruz con frijoles marcados a modo de dados. La palabra patolli deriva de los colorines, pequeños frijoles rojos usados como pieza de juego. Las fuentes históricas describen apuestas que iban de mantas y joyas hasta esclavos y, en casos extremos, la propia libertad del jugador.

El patolli no era un pasatiempo aislado: tenía un componente religioso, invocando a Macuilxochitl, deidad asociada a la música, la danza y el juego. Se jugaba tanto en las clases nobles como entre la población general, lo que sugiere una práctica ampliamente extendida. Un segundo juego con componente de apuesta era el ullamaliztli, el juego de pelota ritual mesoamericano, en cuyas variantes también se documentan apuestas entre espectadores y jugadores. Estos antecedentes muestran que la relación de México con el juego de azar es anterior en varios siglos a cualquier marco legal occidental sobre la materia.

Colonia: peleas de gallos y el nacimiento de la Lotería

Con la conquista española llegaron las peleas de gallos, introducidas desde prácticas ya consolidadas en España y, según algunas crónicas, vía Cuba durante la expansión de Hernán Cortés. Durante el virreinato, las peleas de gallos se convirtieron en una fuente de ingresos para la Real Hacienda: el gobernador Agustín de Jáuregui y Aldecoa autorizó su explotación cobrando un real por cada peso apostado y una cuota de entrada, formalizando así una de las primeras figuras de "juego con permiso fiscal" en el territorio.

El hito fundacional de la lotería mexicana llegó el 7 de agosto de 1770, cuando Francisco Xavier de Sarría obtuvo la aprobación del rey Carlos III para establecer la Real Lotería General de la Nueva España en la Ciudad de México. El primer sorteo se celebró el 13 de mayo de 1771. Desde su origen, la institución destinó parte de sus utilidades a fines de asistencia pública —escuelas y hospitales—, un principio que sobrevivió a la Independencia, la Reforma y la Revolución, y que sigue vigente en la Lotería Nacional actual.

El Porfiriato: hipódromos, el Jockey Club y los casinos de estilo europeo

Las carreras de caballos ganaron estatus social durante el gobierno de Porfirio Díaz. El primer hipódromo de la capital, el Hipódromo de Peralvillo, abrió el 23 de abril de 1882 bajo la Sociedad Mexicana de Carreras, con el propio Díaz y el Jockey Club Mexicano —fundado en 1881 y reservado a la élite política y económica del régimen— entre sus principales impulsores. Cerró en 1913 y las carreras se trasladaron al nuevo Hipódromo Condesa, inaugurado el 23 de octubre de 1910 sobre los terrenos de la exhacienda de la Condesa de Miravalle.

El auge del juego porfirista tuvo continuidad, ya entrado el siglo XX, en un fenómeno fronterizo: aprovechando la Ley Seca estadounidense (que también prohibía el juego y las carreras en California desde 1920), Tijuana se convirtió en destino de entretenimiento para visitantes de Estados Unidos. De ahí nació el Casino de Agua Caliente, inaugurado en julio de 1928, con ruleta, póquer, veintiuno, galgódromo, hipódromo propio y hotel de lujo que recibió a estrellas de Hollywood como Rita Hayworth y los hermanos Marx. Este auge de casinos de estilo europeo/parisino —tanto en la frontera como en el centro del país— definió la imagen pública del juego mexicano hasta mediados de los años treinta.

1935: la prohibición de Lázaro Cárdenas

El giro decisivo llegó con el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas. Mediante decreto, su gobierno declaró prohibidas las casas de juego y ordenó el cierre de los grandes casinos del país, entre ellos el propio Agua Caliente de Tijuana, El Tecolote en la capital, el Foreign Club de Naucalpan y el Casino de la Selva de Cuernavaca. La justificación oficial señalaba a los casinos como focos de vicio y de explotación por parte de apostadores profesionales y organizaciones vinculadas al juego ilegal.

La fecha exacta del decreto varía según la fuente consultada (algunas referencias periodísticas citan el 1 de enero de 1935; otros documentos técnicos ubican la abolición formal en 1938) — se recomienda verificar la fecha precisa contra el decreto original en el Diario Oficial de la Federación antes de citarla como dato legal. Lo que sí está bien documentado es el efecto: durante más de una década, México operó sin un marco legal para el juego con apuestas, hasta la promulgación de la ley que reemplazaría al decreto cardenista.

1947: la Ley Federal de Juegos y Sorteos, la norma que aún rige

El 31 de diciembre de 1947 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la Ley Federal de Juegos y Sorteos, promulgada bajo la presidencia de Miguel Alemán Valdés. Es un ordenamiento breve —diecisiete artículos— que otorga a la Secretaría de Gobernación (SEGOB) la facultad de reglamentar, autorizar y vigilar los juegos con apuesta y los sorteos en todo el país. De esa ley nace la Dirección General de Juegos y Sorteos (DGJS), el organismo dependiente de SEGOB que hasta hoy emite los permisos para operar casinos, libros foráneos (sportsbooks) y salas de juego en México.

Casi ocho décadas después, la ley de 1947 sigue siendo el tronco regulatorio del sector, complementada por el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicado en el DOF el 17 de septiembre de 2004 bajo la presidencia de Vicente Fox. Ese reglamento —de 153 artículos— detalló por primera vez las modalidades de juego permitidas y abrió la puerta administrativa a la expansión de casinos con permiso federal que vivió México durante la década de 2000. Ninguno de los dos textos, ley ni reglamento, contempla el juego por internet: es la razón estructural por la que el sector online mexicano opera hoy como una zona gris.

La expansión de permisos: de los libros foráneos a los casinos modernos

Al amparo del reglamento de 2004, el sector se profesionalizó bajo un número reducido de permisionarios federales. El caso más citado es el Grupo Caliente, con permisos DGJS/SEGOB que datan de 1991 y modificaciones posteriores (incluido el permiso DGJS/SCEVF/P-06/2005), operador de casinos físicos y de la red de "libro foráneo" —el nombre local para las casas de apuestas deportivas fuera de hipódromo— con presencia en gran parte del país. En 1998, Caliente formó una alianza con la española Codere para introducir salas de bingo integradas a sus puntos de apuesta, y en la década siguiente sumó máquinas electrónicas de juego bajo las autorizaciones vigentes.

El jai alai, deporte vasco de pelota con apuesta asociada, tuvo su propio capítulo: el histórico Frontón México, inaugurado en el centro de la capital, cerró en 1996 tras un conflicto laboral y permaneció inactivo veinte años hasta su reapertura como centro de entretenimiento en 2017 —ya sin la actividad de jai alai en vivo como eje central—. Estos permisos, sumados a los de otros operadores regionales, conforman hoy la base de casinos y sportsbooks con licencia física DGJS/SEGOB que existe en la mayoría de los estados del país.

El mercado gris del juego online (2025-2026)

La ley de 1947 no fue escrita para internet, así que el juego online en México se sostiene sobre una ficción jurídica: una plataforma digital solo es legal si opera como extensión de un permiso de casino físico ya otorgado por SEGOB. Según cifras del sector citadas por medios especializados en 2026, hasta un 60% de las plataformas de apuestas online activas en el país operarían en un mercado gris o abiertamente al margen del marco DGJS, frente a un 40% con algún tipo de vínculo a una licencia física regulada. La mayoría de casinos con criptomonedas dirigidos a jugadores mexicanos son, en ese sentido, operadores offshore sin permiso local.

El contexto de 2025-26 añade dos presiones adicionales. Por el lado fiscal, el IEPS aplicable a las apuestas online subió del 30% al 50% sobre el monto apostado a partir del 1 de enero de 2026. Por el lado legislativo, un diputado presentó en octubre de 2025 una iniciativa para derogar la ley de 1947 y crear un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos como autoridad específica del sector; a mediados de 2026 la iniciativa seguía sin dictaminarse. La cercanía del Mundial 2026, con sedes en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, se ha señalado como un catalizador adicional para acelerar una reforma que el sector pide desde hace años. Para el estado exacto de la reforma y el marco vigente hoy, consulta nuestra guía de regulación del juego online en México.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el juego de apuestas más antiguo documentado en México?

El patolli, un juego de tablero prehispánico jugado por mexicas, mayas, toltecas y otros pueblos mesoamericanos, con apuestas que podían incluir mantas, joyas, esclavos o la propia libertad del jugador. Es anterior en varios siglos a cualquier marco legal sobre el juego en México.

¿Cuándo se prohibieron los casinos en México?

El presidente Lázaro Cárdenas decretó el cierre de los casinos del país durante los años treinta, ordenando la clausura de establecimientos emblemáticos como el Agua Caliente de Tijuana. Las fuentes no coinciden en la fecha exacta del decreto (1935 según crónicas periodísticas, 1938 según algunos documentos técnicos); recomendamos verificar la fecha precisa contra el Diario Oficial de la Federación antes de citarla como dato legal. Esa prohibición se consolidó después en la Ley Federal de Juegos y Sorteos de 1947.

¿Qué es la Ley Federal de Juegos y Sorteos de 1947?

Es la norma federal, publicada en el DOF el 31 de diciembre de 1947, que otorga a la Secretaría de Gobernación (SEGOB), a través de la Dirección General de Juegos y Sorteos (DGJS), la facultad de autorizar y vigilar los juegos con apuesta en México. Con apenas 17 artículos y complementada por su reglamento de 2004, sigue siendo la ley vigente casi 80 años después, y no contempla el juego por internet.

¿Desde cuándo existe la Lotería Nacional de México?

Su antecedente directo, la Real Lotería General de la Nueva España, se fundó el 7 de agosto de 1770 por aprobación del rey Carlos III, con primer sorteo el 13 de mayo de 1771. Fue suspendida durante la Revolución (1915) y restablecida en 1920 bajo un nuevo nombre. Es una de las instituciones de juego más antiguas de América Latina.

¿Por qué el juego online en México opera en una zona gris?

Porque la ley vigente (1947, con su reglamento de 2004) solo contempla el juego presencial y su extensión digital como parte de un permiso físico ya otorgado. No existe una licencia online independiente. Estimaciones del sector citadas en 2026 sitúan hasta un 60% de las plataformas online activas fuera de ese marco regulado. Hay una iniciativa legislativa en análisis desde octubre de 2025 para reemplazar la ley, pero no ha sido aprobada.

¿Qué papel tuvo el Porfiriato en la historia del juego en México?

Durante el gobierno de Porfirio Díaz, las carreras de caballos y los casinos de estilo europeo se convirtieron en entretenimiento de élite, con el Jockey Club Mexicano (fundado en 1881) y el Hipódromo de Peralvillo (1882) como referentes. Ese auge se extendió, ya en la década de 1920, a los casinos fronterizos como Agua Caliente en Tijuana, hasta la prohibición de Cárdenas en los años treinta.

Fuentes y lecturas adicionales

Eitan Gorodetsky es el editor responsable de las comparaciones de casinos de este sitio. Supervisa el proceso de verificación de cada reseña — comprobando el estado de la licencia en el registro del propio organismo emisor, contrastando los términos de bonos y pagos con los T&C actuales del operador, y aprobando el contenido antes de su publicación. No juega en los casinos reseñados aquí; su función es mantener el proceso de investigación asistido por IA en un estándar documentado y verificable.

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